Querida mamá,
No sé cómo te sientes hoy.
Tal vez estás emocionada, con mil planes en la cabeza.
Tal vez estás cansada, con la espalda que ya no encuentra postura.
O simplemente estás dejándote llevar por esa mezcla de amor, vértigo y espera… que solo entendemos quienes llevamos una vida dentro.
Yo también estuve ahí.
También conté semanas, también imaginé caritas, también tuve miedo.
Y si hoy te escribo, no es solo como fotógrafa, sino como alguien que sabe lo sagrado que es este momento que estás viviendo.
La espera es una especie de milagro silencioso.
Todo está cambiando: tu cuerpo, tu mirada, tu forma de amar.
Y aunque ahora te parezca que lo vas a recordar todo… créeme, los días vuelan, y hay detalles que solo se quedan si los hacemos eternos.
Por eso hago lo que hago.
Porque esta etapa —tan única, tan fugaz— merece ser guardada con belleza, con respeto y con mucha ternura.
En mi estudio, no solo harás fotos.
Vivirás una experiencia pensada para ti, para tu bebé, y para esa nueva familia que ya está empezando a nacer.
Te cuidaré, te acompañaré, y me aseguraré de que cada imagen hable de lo que tú sientes ahora… aunque aún no sepas cómo ponerlo en palabras.
No tienes que preocuparte por nada.
Solo ven, respira, y deja que todo fluya.
Yo me encargaré del resto.
Si algo de todo esto resuena contigo, si sientes que este es el lugar donde quieres vivir tu sesión… aquí estaré.
Con cariño,
